CONCURSO DE RELATOS DE HALLOWEEN/OTOÑO (4ª entrega)
- Érase una vez

- 8 nov 2023
- 7 min de lectura
Actualizado: 12 nov 2023
Comenzamos esta cuarta entrega con relato de Noa de 5º titulado La Marioneta, espero que os guste:
La marioneta
Un día estaba yendo a la casa de mi amigo Pablo. Vive en frente de una casa tenebrosa
y da muchos escalofríos. Tenemos un trabajo que consiste en recoger las cosas que la gente no quiere. Las cosas nos las llevamos o las tiramos a la basura.
La madre de Pablo es muy graciosa y amable, pero si se enfada tenemos que salir de la casa. Cuando llegué, Pablo estaba haciendo un trabajo de ciencias. Cuando sonó el teléfono era un número desconocido, lo cogí, y era la de la casa de en frente. Quería una limpieza, como lo tenía en altavoz, Pablo estaba haciéndome señales de que no podíamos, pero yo le dije que sí, porque quería ganar un poco de dinero para el viaje de estudios.
Fuimos al colegio, y estaban con la decoración de Halloween. Pablo se apuntó al teatro de Halloween. Estaban todas las casas decoradas con esqueletos, zombies, calabazas hechas a mano… Después del colegio fuimos a la casa donde las plantas estaban quemadas y las vallas rotas y asquerosas. Cada paso que dabas, crujía y chirriaba. Tocamos la puerta y se abrió sola, a Pablo le dio un escalofrío y dijo que se quería ir ya, que tenía bastantes deberes. Eso era una excusa porque tenía miedo.
Cuando llegamos a la sala de estar, todo estaba cubierto con sábanas. A simple vista vi un gato disecado y asustado. Nos llevamos todo lo valioso, que no era mucho. Cuando intenté coger ese gato, estaba enraizado con aquella estantería antigua, pero cuando lo giré, un hueco de la pared se abrió mágicamente y había una caja con un candado.
Pablo dijo que igual había un millón de euros y que nos haríamos ricos. Cuando lo abrimos, sólo había un libro con un candado y una llave. Nos desilusionamos al no haber nada. Abrimos el libro y era un libro muy raro, no tenía ni portada. Nos giramos para coger las cosas que queríamos y Pablo se dio la vuelta para intentar coger el gato,
y en la caja apareció una marioneta con traje y pajarita roja. A Pablo le asustó ver la marioneta cuando antes no estaba ahí. A mí me dio bastante gracia ver aquella marioneta. En un bolsillo de su traje había un papelito que ponía “me llamo Slapi, ¿ytú?”. Giré el papelito y decía “kulupiktum vicofún”. A mí me pareció bastante divertido y me lo llevé para asustar a Pablo.
Cuando salimos de la casa, Pablo tenía un nudo en la garganta y estaba bastante asustado. Cuando miré a Slapi pensé en hacerle una broma a Pablo. Sigilosamente me escondí con Slapi en la valla decidida a hacerle una broma a Pablo. Para nuestra sorpresa, Slapi no se levantaba del suelo. Lo intenté con mucha fuerza, pero no se levantaba. Hasta que llamé a Pablo y él lo cogió como si nada.
Cuando llegamos a casa, Pablo quería ensayar su trabajo de ciencias. Yo le sugerí que ensayara con Slapi mientras yo hacía los deberes. Él empezó a hablar pero no lo escuchaba ya que estaba en el otro cuarto. Hasta que escuché una voz muy estridente que venía de allí, Pablo me gritó que viniese corriendo. Yo llegué corriendo al cuarto, Slapi se movía solo, hasta que la madre de Pablo llegó y Slapi se puso normal.
Estábamos aterrorizados. Lo llevamos al lago sin fondo y lo tiramos en su caja conmuchas cadenas para que no escapase, y nos fuimos pitando cuando de pronto Slapi apareció en frente de Pablo, y dijo con aquella voz chirriante, “¿por qué me hacéis esto? No enfadéis a Slapi si no queréis sufrir”. Y se llevó a Pablo hasta el fondo del
lago, por más que gritara, Pablo no aparecía. Hasta que años después se encontró el cadáver de Pablo en su casa. Pero ni rastro de Slapi…
FIN
El próximo trabajo es de Ángela Rodríguez Prieto de 6º A titulado: El Hilo rojo.
ÉRASE UNA VEZ UNA MUJER LLAMADA CAHYA QUE VIVÍA EN UNA CASA SOLA EN SALEM. ESTABA VIUDA, NO TENIA NI PADRES NI HIJOS NI NINGÚN FAMILIAR VIVO. TRABAJABA EN UN TANATORIO Y SIEMPRE LLEGABA MUY TARDE A CASA. TRABAJABA TODOS LOS DÍAS HASTA LOS FINES DE SEMANA POR ESO NO ESTABA MUCHO EN CASA. ENTRE LOS VECINOS SE DECÍA QUE CAHYA ERA UNA PSICÓPATA Y QUE ESTABA LOCA PORQUE TENIA A TODA SU FAMILIA ENTERRADA EN SU JARDÍN PERO NO SOLO ESO,PORQUE SI BAJABAS A SU SÓTANO ESTABA LLENO DE VELAS Y EN EL CENTRO UNA GÜIJA DE ASPECTO MUY ANTIGUO.
A CAHYA LE GUSTABA PROVOCAR TEMOR A SUS VECINOS UN DÍA SE LE OCURRIÓ UNA BRILLANTE IDEA (PARA ELLA NO, PARA LOS DEMÁS) QUE ERA ELEGIR AL AZAR A ALGUIEN A QUIEN HACERLE UNA SUPUESTAMENTE LLAMADA BROMILLA. Y LA ELEGIDA FUE UNA MUJER QUE HABÍA LLEGADO NUEVA AL VECINDARIO, SE LLAMABA AMANDA. POBRECILLA, A PARTIR DE ESE DÍA NO IBA A PODER CONCILIAR EL SUEÑO.
CAHYA CUANDO LLEGABA DE TRABAJAR LE PONÍA UN HILO ROJO ATADO AL POMO DE LA PUERTA DE AMANDA.
AMANDA. UN DÍA TRAS OTRO Y ASÍ HASTA LLEGAR HASTA TREINTA Y TRES DÍAS. SIEMPRE LOS QUITABA PORQUE NO SABIA PORQUE ESTABAN AHÍ, UN DÍA AMANDA ENFERMO Y SE LE OLVIDO QUITAR EL HILO. AMANDA ESTABA ACOSTADA CUANDO ESCUCHO UN CRUJIDO COMO EL DE UNA PUERTA SE LEVANDO A VER LO QUE PASABA Y ... PASÓ. CAHYA SALIÓ GANANDO OTRA VEZ Y OS PREGUNTAREIS COMO LO SÉ YO,
PUES MUY SIMPLE YO ERA SU HERMANA Y DE SUS PRIMERAS VICTIMAS. ESPERO QUE NO TE PASE A TI, SUERTE...

Los Misterios del bosque es el título del relato de Carlotta Vargas Pernot de 6º A, ¿estás preparado/a?
Ya llegó el otoño. Están los árboles desnudos y poco a poco la brisa fría se levanta en las calles vacías de una pequeña aldea.
Cada año, en el mes de octubre, algo misterioso ocurría: las castañas desaparecían y nadie sabía la razón. Los habitantes estaban extrañados, compraban las castañas en el mercado del pueblo más cercano, volvían a su hogar, colocaban las castañas en una bandeja y al día siguiente ya no estaban; habían desaparecido. Era inexplicable. Por otro lado, la gente, cuando salía de paseo al bosque notaban una presencia, una sensación de que eran observados.
Los aldeanos se reunieron para intentar resolver los misterios. Desde aquel día empezaron a tender trampas para encontrar al o los culpables.
Vigilaban el bosque día y noche. Pero sea quien sea, no caía en las trampas.
Una tarde, vieron una cola de lobo salir de la ventana de una casa y la cesta de castañas volcada en el suelo. Al siguiente día, los cazadores de la aldea salieron a cazar lobos decididos en acabar con los robos. Intrigada, una chica los siguió a escondidas pero no llegó a alcanzarles y les perdió la pista en pleno bosque. Se puso nerviosa, empezó a correr, tropezó con una piedra y cayó sobre una alfombra anaranjada de hojas secas. Repentinamente, las hojas empezaron a moverse y una serpiente la rodeó y le clavó sus colmillos afilados. Se desmayó.
Cuando se despertó, se vio rodeada de extrañas criaturas... Intentó huir del susto pero estaba paralizada. Sólo conseguía ver y escuchar.
Las criaturas eran medio humanos y medio lobo, es decir, tenían cuerpo humano pero orejas y cola de lobo. El rey sabio de la manada-tribu le explicó a la niña que le falta un ingrediente para poder curarla. El ingrediente era un pelo de algún perro domesticado. En seguida fueron en busca de los cazadores y sus perros. Estaban dispuestos a salvar a la niña pero no sabían cómo acercarse a los humanos sin que los mataran. La solución fue llevar a la niña con ellos. Y así lo hicieron.
Cuando por fin llegaron cara a cara, los cazadores, al ver a la niña, depositaron en el suelo sus armas y agarraron fuertemente sus perros. Las criaturas les explicaron lo que pasó y lo que necesitaban para curarla.
Rápidamente, un hombre le arrancó un pelo a su perro y se lo dio al rey sabio, que enseguida terminó la poción y se la dio a beber a la chica. A los cinco minutos se levantó y dio las gracias a los hombres lobos. A partir de ese día convivieron juntos.
Este cuento se hizo leyenda y cada mes de octubre, los aldeanos preparan castañas y hacen una gran fiesta en el bosque.
Hoy los relatos son realmente buenos, éste que sigue es el de Irene González Garnica de 6º A y se titula El Señor Hojas.
Érase una vez hace muchos, muchos años nació un chico algo inusual… Un chico cuyo cuerpo estaba cubierto de hojas en lugar de piel. Sus padres al verlo, y sin saber muy bien cómo cuidarlo, aterrorizados decidieron abandonarlo en una gruta situada en una de las montañas que rodeaban el pueblo y que, cuando llegaba el otoño, se cubrían de una niebla densa que impedía verlas. Solo algunos días en los que el sol tenía algo de fuerza, se adivinaba la cumbre de alguna de ellas cubiertas de nieve.
El pobre chico estuvo solo toda su infancia debido a que nadie quería estar con él. Vivía en una cueva en medio de la montaña y sobrevivía porque alguien, que nunca había visto, le dejaba comida en la puerta de la cueva.
Un día decidió salir de la cueva para ir a explorar la montaña.
Después de un par de horas explorando se dio cuenta de que no podía volver a su cueva así que se quedó allí a pasar la noche entre la espesa niebla.
Estuvo solo unos años más, deambulando por la montaña y buscándose la vida para sobrevivir. Hasta que un día vio una silueta a lo lejos. Rápidamente fue a ver que era y resulto ser un chico como él, El señor hojas (que era como lo apodaban, bueno como le gustaría que lo llamasen si conociera alguien).
Se quedó asombrado, no podía creer que en el mundo y más en su montaña viviera alguien como él.
El señor hojas alucinado se desmayó. Cuando despertó se encontraba en una cueva muy bien iluminada y acogedora, frente a él se encontraba el hombre que había visto anteriormente. El señor hojas consiguió tranquilizarse y preguntarle quien era el hombre, le respondió que se hacía llamar El señor otoño y que todos los otoños bajaba a la ciudad a visitar a los niños de allí.
El señor hojas se quedó paralizado pero consiguió superarlo para a continuación preguntarlo como era la ciudad ya que él no había estado nunca. El señor otoño le explicó la vida de allí y lo invitó a quedarse. El señor hojas aceptó y estuvieron toda la tarde hablando.
Tras aquel día El señor hojas siempre va a visitar al Señor otoño y hoy día El señor hojas cumple ya 140 de una vida algo inusual y nada solitaria.
Por último este trabajo de Sara Abouhammada de 3º titulado: El Otoño:


Bueno ya están todos los trabajos, solo queda que el equipo de biblioteca designe un ganador/a aunque ya todos los son por el hecho de participar. Gracias a todos/as y a las familias que animáis a vuestros hijos/as a escribir.



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